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Fritz
Perls:
Aquí
usted tiene una pequeña muestra
de lo que es
la Terapia Gestalt.
A. B.:
Es hermoso.

Fritz
Perls:
Usted
tiene
un ejemplo ahora en el que no estamos analizando.
Sólo estamos
integrando.
Usted ha dado
el modelo,
algunas de sus necesidades de
dominar.
Yo le permití enmendarse
para que se sienta un poquito más
fuerte.
.
.
.
.
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.
.
.
.
Fritz
Perls:
¿Usted no tiene oídos todavía?

A. B.:
¿Yo no tengo
oídos todavía?
Estoy en camino,
sin embargo,
la gente
siempre me está diciendo, "Pero tú nunca
me escuchas.
No
escuchaste
lo que te dije."
Fritz
Perls:
Haga silencio.
.
.
.
.
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.
.
Fritz
Perls:
¿Usted ha notado esto? Cada vez
que se cambia
de asientos, usted cruza
sus piernas
y aprieta sus genitales,
y en ese mismo momento usted
se
cierra completamente.

A. B.:
Cuando yo me convierto
en el “perro
de arriba”?
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Fritz
Perls:
Yo podría
curarla de su miedo
a volar fisiológicamente expresado
en
cinco minutos.
d
A. B.:
Ah, sí? Bien.
¿Y cómo lo haría?
Fritz
Perls:
Cierre sus ojos. Entre en el avión. Comprenda
que usted no está en un
avión real, sino en su
fantasía.
Esta fantasía
la va a ayudar
a ver
lo que usted experimenta cuando está volando.
.
.
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Fritz
Perls:
He
pasado
por esto cien veces.
A. B.:
Eso no es
lo que yo... no. ¿Podríamos continuar?
¿Por favor?
¿ A las
mujeres
se les permite conseguir
lo que quieren,
no? ¿No?
¿Por favor?
Yo quiero. Si no,
la entrevista
que yo había planeado, tendré que
inventarla.
Dr. Perls:
No.
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Fritz
Perls:
¿Qué es la Terapia Gestalt?
Una
entrevista casi olvidada con Fritz Perls
por Adelaide
Bry
Adelaide
Bry: ¿Dr. Perls, qué es la Terapia Gestalt?
Fritz Perls: Discutir, hablar, explicar, es irreal para mí. Yo odio la
intelectualización. ¿ Ud. no?
A. B: A veces, pero yo quiero entrevistarlo. Quiero saber sobre la
Terapia Gestalt. Así que...
Fritz: Probemos algo diferente. Usted sea la paciente. Sea real... no
más intelectualización.
A. B.: Bien, si eso es lo que usted quiere, yo lo intentaré. Intentaré
ser la paciente. En ese caso le diría: "Yo soy Adelaide y lo vengo
ver a usted, Fritz Perls, como una paciente. Yo estoy deprimida, y
también tengo este miedo de volar que se expresa fisiológicamente. Las
manos me transpiran. Mi corazón late más rápidamente". ¿Ahora
que?
Fritz: Yo podría curarla de su miedo a volar fisiológicamente
expresado en cinco minutos.
A. B.: Ah, sí? Bien. ¿Y cómo lo haría?
Fritz: Cierre sus ojos. Entre en el avión. Comprenda que usted no está
en un avión real, sino en su fantasía. Esta fantasía la va a ayudar a
ver lo que usted experimenta cuando está volando.
A. B.: Ya mi corazón empieza a latir más rápidamente...
Fritz: No abra sus ojos...
A. B.: Bien...
Fritz: Su corazón empieza a latir más rápidamente...
Continúe.
A. B.: Veo la espalda del piloto allí y, usted sabe, yo no estoy segura
que él pueda hacerlo.
Fritz: Bueno. Levántese y dígale eso.
A. B.: Lo golpeo en el hombro, él echa una mirada alrededor, y yo digo,
"usted está fijando sus ojos en el camino"? Él me manda a mi
asiento.
Fritz: Ahora usted no regrese a su asiento. Cambie de asiento. Usted es
el piloto. (el Dr. Perls me pidió que me levantara, y me sentara en
otra silla enfrente de la que me había sentado anteriormente. Cada vez
que cambiaba de roles, cambiaba de silla.)
A. B.: Yo soy el piloto. ¿Qué está haciendo esta mujer
interrumpiéndome? Salga de la cabina y vuelva a su asiento. Yo sé lo
que estoy haciendo.
Fritz: Yo no le creo al tono de su voz. Escuche su voz.
A. B.: (Como piloto del avión) Lo siento, señora, lo siento mucho,
señora, lo siento terriblemente, pero nosotros sí sabemos cómo
manejar este avión; hágame el favor de regresar a su asiento. Todo
está bien y bajo control.
Fritz: OK. ¿Cuál es su nombre? ¿Adelaide? ¿Adelaide?
A. B.: (Como Adelaide) Me gustaría regresar a mi asiento, pero estoy
preocupada por este avión, porque no me gusta estar alejada de la
tierra. No me gusta estar en el aire a cincuenta mil pies de altura.
Esto no es natural para mí.
Fritz: OK, Como usted es escritora, escriba este libreto.
A. B.: (Como piloto) Escuche, nosotros hacemos lo mejor que podemos.
Somos seres humanos también. Ud. sabe que este avión fue verificado
por Pan American y que costó cinco millones de dólares, y créame, si
hay una cosa que nos gusta es el dinero. Cada vez que un avión cae
perdemos dinero y perdemos gente. Eso es muy malo para nuestras
relaciones públicas y nosotros hacemos todo posible para mantener este
avión en el aire. Ahora, si de vez en cuando... mi Dios... si de vez en
cuando se nos escapa algo, las cosas pasan y usted tiene que aprovechar
sus oportunidades en esta tierra. Hasta el momento no hemos tenido
ningún accidente transatlántico. ¿ Comprende Ud. eso? (Como Adelaide)
Pero, yo, yo... sería mi destino ir a Londres, usted sabe, y yendo a
Londres hundirme en medio del Océano Atlántico. Así yo extrañaría
la vejez, yo extrañaría muchas cosas horribles. Así que no sería tan
malo, después de todo. (Como piloto) Escuche, señora, esa no es
manera de pensar cuando se está yendo de vacaciones. Usted está siendo
absolutamente estúpida.
Fritz: Repita esto último.
A. B.: (Como piloto) Usted está siendo absolutamente estúpida,
estúpida, estúpida, estúpida, estúpida. ¡Qué diablos!. Yo me gano
la vida haciendo esto. Aún cuando gano cincuenta mil dólares al año,
puedo hacer otra cosa. Yo me gano la vida haciendo esto. No todos los
días, quince días al mes me gano la vida haciendo esto. Y usted es una
mujer estúpida. (Como Adelaide) Yo realmente sé que soy
estúpida. Es para reírse, sé que soy estúpida. Usted sabe, yo tengo
que decírselo... Incluso he tomado lecciones de vuelo. Tomé lecciones
de vuelo para intentar hacer algo sobre el miedo, en el pequeño Piper
Cubs.
Fritz: No me diga...
A. B.: (Como piloto) Piper Cubs, ah, Piper Cubs, claro. Piper
Cubs, ¡usted me está cargando! Usted está en un Boing 707, Piper
Cubs. No hay ninguna relación entre ellos dos. Yo sugiero, señora, que
regrese a su asiento, y que me deje...
Fritz: Yo le sugiero algo distinto. Tome ahora el avión. Vaya al
asiento del piloto.
A. B.: (Como Adelaide) Ooooooooo, me encanta!!! Sólo sé que me encanta
tener el control.
Fritz: No me lo diga a mí. Dígaselo a él.
A. B.: (Como Adelaide) Escúcheme, yo puedo volar este avión mejor que
usted con mi mano izquierda detrás de mi espalda. Ud. sabe que hay unos
pocos diales pequeños y cosas técnicas aquí. Pero yo podría aprender
eso en un par de meses. Usted sabe que soy suficientemente inteligente
como para aprender eso. Ahora vuelva a sentarse ahí y yo voy a llevar a
cabo esta función.
Fritz: Diga esto de nuevo: "yo voy a llevar a cabo esta
función."
A. B.: Yo voy a llevar a cabo esta función.
Fritz: De nuevo.
A. B.: Yo voy a llevar a cabo esta función.
Fritz: Diga esto con todo su cuerpo.
A. B.: yo voy a llevar a cabo esta función.
Fritz: Ahora, dígame esto a mí: "Fritz, yo voy...
A. B.: Fritz, yo voy a llevar a cabo esta función Fritz: De
nuevo.
A. B.: YO VOY A LLEVAR A CABO ESTA FUNCIÓN.
Fritz: ¿Ha aprendido algo?
A. B.: Sí, esa soy yo, desafortunadamente.
Fritz: Aquí usted tiene una pequeña muestra de lo que es la Terapia
Gestalt.
A. B.: Es hermoso.
Fritz: Usted tiene un ejemplo ahora en el que no estamos analizando.
Sólo estamos integrando. Usted ha dado el modelo, algunas de sus
necesidades de dominar. Yo le permití enmendarse para que se sienta un
poquito más fuerte.
A. B.: Cierto, cierto.
Fritz: Esto es la Terapia Gestalt.
A. B.: Veo. ¿Toda la Terapia Gestalt trabaja de esta manera? ...
Yo lo vi hacerlo ayer en una demostración. ¿Usted siempre utiliza este
tipo de técnica, con una persona cambia roles y asientos para dar
énfasis a un punto?
Fritz: Siempre que vea una polaridad, sí. Cuando tenemos dos opuestos.
Notará que estos opuestos están peleando. El pasajero y el piloto son
enemigos. Ellos son enemigos porque no se escuchan el uno al otro. En
este diálogo, asumiendo esta otra parte que parece estar fuera de usted
persiguiéndola, usted ve que en realidad es usted, usted misma.
Recuperando estos sentimientos usted reasimila un poco de estas
necesidades de dominio
A. B.: Bueno, realmente, tal vez para que yo lo entienda más
profundamente, tendríamos que trabajar con esto veinte veces o veinte
años. O tendríamos que invertir un año, quizá, trabajando en esto
para que opere dentro de mí.
Fritz: No, no, no, no. Ahora tengo que decirle lo que dije ayer, que
encontré una solución finalmente. Usted no necesita quedarse veinte
años en el diván o ir a terapia un año sí y un año no. Nosotros
podemos hacer todo esto en aproximadamente tres meses. De la neurosis a
la autenticidad. Y la solución es la comunidad terapéutica: donde
nosotros vamos juntos, trabajamos juntos, y hacemos terapia juntos. El
núcleo de la terapia está en aprender a confrontar sus opuestos. Una
vez que usted conoce esta manera de confrontarse con los opuestos, la
próxima vez podría hacerlo más fácil. Si yo le doy, por ejemplo, un
ejemplo de lo que son los opuestos más frecuentes en las personas,
entonces verá lo que pasará. El ejemplo de los opuestos más
frecuentes es el “perro de arriba” y el “perro de abajo”. Y
nosotros extrapolaremos un fragmento para esto.
A. B.: bien.
Fritz: El “perro de arriba” se sienta aquí (en una silla). El “perro
de arriba” empieza, "Adelaide, usted debería..." (Otra vez,
cambie de asientos cuando cambie de roles)
A. B.: (Como el “perro de arriba”) Adelaide, usted debería... Usted
debería levantarse todas las mañanas a las siete. Debería no comer
demasiado. Debería hacer ejercicio. Debería ser totalmente eficaz en
sus escritos. Debería estar en la máquina de escribir a las ocho de la
mañana.
Fritz: Ahora diga esto más fuerte...
A. B.: (Como “perro de arriba”) DEBERÍA ESTAR EN LA MÁQUINA DE
ESCRIBIR A LAS OCHO DE LA MAÑANA.
Fritz: ¿Se da cuenta que todavía guarda cinco pulgadas de distancia
con ella?
A. B.: (Como “perro de arriba”) Ah!... Yo voy a bajarte una bofetada
porque... voy a bajarte una bofetada porque no estás viviendo la vida,
bueno, eficazmente en todos los niveles. Estás demasiado llena de
conflictos; estás demasiado llena de bosta; no has sido una buena madre
de tus niños.
Fritz: OK, cambie de asientos. Usted es el perro de abajo.
A. B.: (Como “perro de abajo”) Yo soy una persona muy necesitada. No
puedo hacerlo sola. Necesito un hombre que cuide de mí. No puedo
pararme sola.
Fritz: Ahora, escriba este libreto.
A. B.: (Como “perro de abajo”) Él no es perfecto. O.K., yo tampoco.
Él está aquí y me gusta mucho. Pero si me caso, no soy
libre.
Fritz: ¿Usted se da cuenta que el “perro de abajo” está a la
defensiva?
A. B.: Sí.
Fritz: ¿Usted ha notado esto? Cada vez que se cambia de asientos, usted
cruza sus piernas y aprieta sus genitales, y en ese mismo momento usted
se cierra completamente.
A. B.: Cuando yo me convierto en el “perro de arriba”?
Fritz: No sé. Ahora mismo sólo dése cuenta que usted está
completamente cerrada. Ahora háblele al “perro de arriba”
nuevamente.
A. B.: (Como el “perro de arriba”) Bien. Tú eres una pequeña
muchacha dulce, pero simplemente no estás desarrollando tu potencial y
tu conflicto es que tienes miedo de ser un ser humano independiente. Y
has visto demasiada bosta por aquí, la viste anoche en el grupo de
encuentro, en una convención psicológica en Washington, D.C.; tu percibes ese maldito miedo que tienen todos en lo que se
refiere a su ego y las relaciones sociales y tú no tienes esa tara...
Realmente ya estás hecha, si sólo supieras cómo actuar. Tú no tienes
ni la mitad de los miedos que tiene la gente de por aquí. Tú ya estás
como veinte niveles más allá de eso, y tienes miedo de asumir el rol.
Esas personas son como pequeños ratoncitos asustados y tú no eres así
en absoluto.
Fritz: ¿Se da cuenta que el “perro de arriba” está cambiando?
Ahora está suplicando, persuadiendo.
A. B.: Sí. Bueno... yo sé que probablemente tenga mucha más visión
que algunos... (Como el “perro de abajo”) Tú no puedes
hacerme hacer lo que yo no quiero. Tú no puedes. Tú no puedes.
Fritz: Usted ya está poniéndose rencorosa, usted está a la
defensiva.
A. B.: (Como el “perro de arriba”) O.K. Si tu no quieres hacerlo, no
quieres hacerlo. Tú no tienes que lograr toda esta maldita bosta que
piensas que tienes que lograr; simplemente sigue y sé. Así que algún
día pensaste que ibas a ser una buena escritora? Y no tenías la única
cosa necesaria para ser una gran escritora. Esa cosa es la habilidad de
pegar el culo a la silla ocho horas por día. Y si tú no la tienes, no
la tienes. ¡Y a quién diablos le importa! Bueno, es una clase de
arrepentimiento, pero yo no me siento más arrepentida. Hasta el momento
ha sido interesante, ha sido divertido. Cualquier cosa que
sea...
Fritz: ¿Qué está haciendo con sus manos?
A. B.: HMMM?... Yo quiero usarlas de alguna manera. Quiero usarlas de
alguna manera. Quizá, eh... Creo que quiero usarlas en la máquina de
escribir. Quiero usarlas.
Fritz: ¿Para qué?
A. B.: (Como el “perro de abajo”) Por aprobación, usted sabe. Por
amor y aprobación. Usted es el gran padre y yo quiero que me diga,
"Adelaide, tú eres genial. Realmente lo eres. Eres maravillosa,
carajo. ”Y, eh... eso es todo lo que es ser un ser humano en esta
tierra. Simplemente ser bastante razonable y tener un poco de amor y un
poco de cariño, y sobrevivir económicamente. Eso es todo lo que se
necesita.
Fritz: ¡Cambie de rol ahora!
A. B.: (Como el “perro de arriba”) Pero eso no es todo lo que hay,
eso es lo que tú dices. A estas alturas tienes que involucrarte en
algo. No puedes hacerte a un lado y simplemente sentarte a mirar. OK. Si
necesitas involucrarte, hazlo. No es una cosa tan difícil de hacer. Hay
miles de cosas ocurriendo allí afuera. Tienes todos los modos de
involucrarte. Hazlo y ve qué sucede.
Fritz: Usted parece empezar a experimentar algo.
A. B.: Es verdad. La experiencia es que yo estoy creando un conflicto
cuando realmente no tiene que haber ningún conflicto para mí, a esta
altura. Estoy fabricando el conflicto.
Fritz: Ya veo. Bueno, veamos cómo podemos resolver esto, y siga
regañando y provocando al “perro de abajo”
A. B.: (Como el “perro
de arriba”) Está bien. Hazlo. Hazlo. Hazlo. Párate y hazlo. ¡Que el
demonio tome al más perturbador! Tú sabes. Tienes que sacar el pasado
de tu mente. Lo que pasó, pasó. Y tienes que seguir adelante. Eso es
todo. Ya es hora de seguir adelante. Es tiempo de atravesar ese maldito
impasse. Has llegado hasta él cuarenta veces. Has tenido un millón de
experiencias. Atraviésalo. Tú sabes. Sabes más que la mitad de esas
personas que estaban en el escenario ayer. Entendiste a Fritz Perls. Muy
bien. Muy bien. Lo entendiste todo. No lo habrías entendido cinco años
atrás. OK. ¡Fuck you! ¡Fuck you! ¡Fuck you!
Fritz: (Como el “perro
de abajo”) ¿Cómo te atreves a decirme una cosa así?
A. B.: ( como el “perro de abajo”) ¿Cómo te atreves a decirme una
cosa así? Yo estoy a cargo tuyo. Me voy a sentar por los próximos
treinta a sentir lástima por mí misma y no voy a hacer nada. Y no me
digas lo que hacer. No me digas. Se me mezclaron los roles. Se me
mezclaron.
Fritz: Eso es porque los roles están mezclados.
A. B.: Claro. No quiero hacer nada. Parte del entusiasmo que yo tenía
por la vida se ha ido, y yo sigo tratando de encontrarlo otra vez, pero
no puedo. Y no sé qué chispa es la que me va a hacer sentir viva otra
vez.
Fritz: Bueno.
A. B.: No sé. Me importa una mierda el ego. No sé.
Fritz: Vuelva al asiento. Hágalo una vez más
A. B.: Está bien. ¡Fuck you! ¡Fuck you!.
Fritz: Ponga su voz en la silla. Háblele a su voz.
A. B.: ¿Que ponga mi voz en esa silla...? Mi voz es bonita. Una vez
hice un show en la radio. Tú eres una voz bonita. Tú estás viva, eres
interesante, eres bonita, grave, inteligente... eres una voz que refleja
lo profundo. Es una voz excelente. Y no sólo eso, sino que te ha
llevado muy lejos este tipo de voz con la gente, inmediatamente ordena
algo. Las personas la escuchan porque tiene esta cualidad...
(cambiando).La voz se controla. Fritz: “Yo me controlo”.
A. B.: Yo me controlo. Yo soy la voz, y la voz...
Fritz: “Yo soy la voz”.
A. B.: Ah, lo soy. ¿Yo soy la voz, verdad?
Fritz: Sea su voz.
A. B.: Yo me controlo. Sé que estoy interpretando este rol. Sé que
puedo hacerlo. Me deleito en él. Sé lo que puedo hacer contigo, voz.
Sé usarte para lo que quiero, cuando quiero. ¿No...?
Fritz: Usted no se está transformando en su voz. “Te estoy
controlando, te estoy encantando... “
A. B.: Te estoy controlando. Fritz: “Encantándote”.
A. B.: Te estoy encantando. Te estoy manteniendo irreal en cierto modo.
Te aparto de mi yo real porque he sido un arma tan buena para ti toda tu
vida. Yo he sido una manera de controlar tu enojo, tu sabes. Yo he sido
una manera de ayudarte a conseguir lo que tu quieres, al mismo tiempo.
Yo soy buena para esto. Yo soy buena para esto. Realmente lo
soy.
Fritz: Probemos esto. “Yo soy la más grande manipuladora...”
A. B.: Ah. Yo soy la más grande manipuladora en la tierra. Pero
tengo que estar aquí mismo. Soy la peor manipuladora de la tierra
porque todos ven a través de mis manipulaciones después de un rato. Al
principio no, pero después ellos ven a través de mi manipulación. Y
yo pienso que puedo jugar un juego que nadie más reconoce, pero ellos
me ven. Ellos me ven. Y yo no me doy cuenta que ellos me ven. Ésa es la
parte estúpida. Fritz: No cambie su voz.
A. B.: La apenada soy yo. La apenada soy yo. La apenada soy yo. La
apenada soy yo. La apenada soy yo. Y deja esa estupidez de sentir
lástima por vos misma. La apenada soy yo.
Fritz: Más pena, más.
A. B.: Adelaide, yo me siento apenada por ti, pero, este
mm...
Fritz: Ten mucha pena.
A. B.: yo me siento apenada por ti y me siento apenada porque Dios te
dio mucho y tu sólo no lo has aprovechado todavía. Simplemente no lo
has hecho. Realmente no lo has hecho. Siento lástima por ti porque no
puedes ponerte de pie. Ah, tú te has puesto de pie bastante, pero
podrías hacerlo más seguido.
Fritz: ¿Qué escucha usted?
A. B.: A una niña suplicando.
Fritz: ¿De qué edad?
A. B.: Siempre llego a los nueve. Hubo algo a los nueve.
Fritz: Otra vez...
A. B.: Ah, yo lo siento por ti, Adelaide, por esa estúpida familia, y
todos los gritos en mis oídos. Ellos estropearon mis oídos. Yo no
podía escuchar. Así que me cerré y cerré mis oídos. Pero es tiempo
de abrir tus oídos ahora. Porque nadie está gritando ahora. Y apegarte
a tu niñez es tan aburrido. Es tan aburrido. Estoy cansada de pensar en
ella. Realmente no me interesa. Si realmente no te interesa ya, entonces
todos lo que tienes que hacer es abrir tus oídos y escuchar. Eso es
todo lo que tienes que hacer. Simplemente escucha. Escucha al mundo.
Escucha la música. Y escucha. Tal vez sea todo lo que hay que
hacer.
Fritz: Cambie y dialogue con sus oídos.
A.B.: Mis oídos. Estos oídos están... mis oídos están cerrados. Yo
soy mis oídos y estoy toda cerrada y no escucho. Yo me cerré toda. No
quiero escuchar. Estoy oyendo sólo una cosa. Sólo estoy oyendo a
alguien gritando terriblemente. Todos gritan... Todas esas personas
horribles, horrorosas, de mi familia con la excepción de ese hermoso
padre. ¿Podía escucharlo? No, yo no podía escuchar a
nadie.
Fritz: ¿Su padre?
A. B.: Él era patético, pero bueno.
Fritz: Hable con él.
A. B.: Querría haberte amado más cuando estabas aquí. Eras un hombre
dulce, un hombre muy inteligente, un hombre sabio. Y yo no te escuché.
Yo no te escuché en absoluto. Me hubiera gustado. ¡Si tan sólo mis
hijos pudieran escucharte!. Ellos no tienen ningún padre a quien
escuchar. Ellos tienen un ambiente totalmente diferente.
Fritz: ¿Qué oye?
A. B.: Una mezcla. Oigo una mezcla de él y de ambos
gritando.
Fritz: ¿Qué oye?
A. B.: Oigo la cinta del grabador. Eso es lo que escucho. Descubrí algo
nuevo en esto. Escuché algo completamente nuevo que nunca había
escuchado antes, Fritz. Se lo debo a usted. Descubrí toda una cosa
sobre escuchar que nunca había descubierto antes. Todo un sentimiento
sobre abrir mis oídos.
Fritz: ¿Qué oye?
A. B.: ¿Qué oigo? Me oigo a mí misma queriendo
escuchar.
Fritz: ¿Usted no tiene oídos todavía?
A. B.: ¿Yo no tengo oídos todavía? Estoy en camino, sin embargo, la
gente siempre me está diciendo, "Pero tú nunca me escuchas. No
escuchaste lo que te dije."
Fritz: Haga silencio.
A. B.: Está bien. Lo oigo suplicar conmigo, mi padre, para
escucharme.
Fritz: ¿Qué oye ahora?
A. B.: el Vacío.
Fritz: Ahora...
A. B.: Oigo el grabador. Lo oigo a usted. Ajá... Ajá... Lo
descubrí... Escucho lo que es. Escucho lo que es ahora. Fritz:
Más...
A. B.: Escucho el sonido de las personas en el pasillo. Lo escucho a
usted. Oigo el grabador. Oigo el aparato de aire
acondicionado.
Fritz: ¿Qué oye?
A. B.: Así es. Oigo lo que es ahora.
Fritz: Usted necesita usar sus oídos.
A. B.: Descubrí un nuevo modo que me vino en lo que se refiere a
escuchar. Me escucho a mí misma y mi voz sigue allí afuera. Mi voz
es... Siento esta realidad dentro de mí, que yo sentí durante mucho
tiempo. Pero mi voz no transmite... esto no transmite lo que yo quiero
expresar. En eso la fragmentación me hace mentir. Fritz: El
escuchar y el decir.
A. B.:. ¿Ve? Eso es... La cuestión sobre escuchar es... ¿Le digo? Ni
siquiera recuerdo ahora lo que he dicho como el
piloto.
Fritz: Así que usted necesita el grabador.
A. B.: Es verdad. No retengo. No retengo.
Fritz: No, usted no incorpora.
A. B.: Pero, ángel, yo realmente no... usted sabe que yo le tengo que
decir esto... Realmente no vine a esta entrevista para hacer
esto.
Fritz: Aaaaah...
A. B.: ¿usted sabía? Me refiero a que esto no es para lo que yo
vine.
Fritz: Esas son sólo excusas.
A. B.:. Esas son sólo excusas.
Fritz: He pasado por esto cien veces.
A. B.: Eso no es lo que yo... no. ¿Podríamos continuar? ¿Por favor?¿
A las mujeres se les permite conseguir lo que quieren, no? ¿No? ¿Por
favor? Yo quiero. Si no, la entrevista que yo había planeado, tendré
que inventarla. Fritz: No.
A. B.: Yo pondré lo que usted dijo en la lectura sobre
"limpiarse solo el culo es una señal de madurez". Tengo toda
una nueva dimensión. Pero la cosa es que sin haber vivido todo lo que
viví hasta el momento, no la tendría. ¿Usted sabe lo que quiero
decir?
Fritz: Yo sí sé lo que quiere decir.
©
Copyright 1972 por Adelaide Bry Nota biográfica sobre Adelaide Bry (por
Max Gartenberg, Agente Literario) Adelaide Bry era una escritora
interesada en los distintos modos en que los psicoterapeutas alcanzaron
a curar las mentes, y en compartir este interés con los lectores en
general. En su libro “Inside Psychotherapy” (“Dentro de la
Psicoterapia”), libro en el que esta entrevista con Fritz Perls fue
publicada por primera vez, ella entrevistó nueve prestigiosos clínicos
de diferentes escuelas. Entre sus otros libros hubo dos sobre análisis
transaccional, “The T. A. Primer” (“La Base del A. T.”) y “T.
A. Games” (“Juegos de A. T.”), y “A Primer of Behavioral
Psychology” (“Una Base de la Psicología del Comportamiento.
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