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- Pintor, escritor, maestro, teórico, Filósofo: En una sociedad
tan esquemática, es fácil plantearse esa actitud?
- Yo soy una sola persona.
No he creído jamás en las categorías, las categorías sirven
para entenderse, tal vez; pero las cosas son mucho más globales.
Creo que hay dos mecanismos de pensamiento que están relacionados
naturalmente en la formulación del pensamiento. Y
esos mecanismos de pensamiento, que
en verdad no son dos, son muchos, están relacionados con el
campo lingüístico y así como uno piensa en palabras y llama
a esto lenguaje, en realidad creo que hay otro tipo de pensamientos
que se manifiestan en otros tipos de lenguajes. Yo
pienso o puedo pensar y concebir algunas cosas en el lenguaje
de la pintura, otras en el
lenguaje de las palabras. Simplemente eso. No me considero filósofo
para nada, pero sé en el fondo, si tengo nostalgia de algo que
no pudo ser, es la filosofía
relacionada con la visión del mundo. Por otro lado, soy como
un zurdo corregido, en cierto modo, porque siempre he tendido
más a una comprensión global que a la sistemática y que discierne,
tipo pensamiento racional. De
todos modos he tenido que habituarme a la forma más lógica y
racional que es el lenguaje de las palabras, también por razones
familiares; ya que mi padre escribía. Pero tiendo más a la manifestación
artística sin palabras. desde el año
`55 al `61 he sido periodista, después
tuve una beca de pintura para viajar a Francia y dejé el periodismo.
- Especializado en pintura, hacía periodismo?
Periodismo especializado en plástica?
- Fui hasta especializado
en política. Estuve en "El Mundo" y "La Razón",
donde pude haber hecho carrera, pero me hacían trabajar demasiado
y decidí, como yo pintaba, pasarme a un diario que me ofrecía
un trabajo más mecánico, más de oficinista. "La Prensa"
Trabajé tres años y después
saqué la beca del gobierno francés y ahí terminó mi carrera
periodística.
- Si bien el lenguaje cambia cuando
pinta o escribe, la fuente es la misma?
- Yo muchas veces digo: cuando pienso en el mundo, pinto; cuando
pienso en la pintura, escribo. Así fue que publiqué mi primer
libro que se llamaba La Antiestética, en 1965. El título venía
porque tomaba partido de la estética creativa que tiene que
luchar con la estética establecida y también hablaba ahí de
la asunción del caos, que es muy distinto al concepto de poner
orden al caos. No, no es eso: es
asumirlo y entenderlo como un orden implícito. Y eso tiene que
ver, en el campo de la creación pictórica, con el concepto del
ordenamiento y unidad de obra. Creo
en ese sentido, basta que sea una cosa y no dos, ya está; si
un cuadro está totalmente dividido en 80.000 fragmentos pero
eso es un cuadro y no son dos cuadros, la unidad ya está: Pedirle
una unidad más allá de la unidad explícita es un prejuicio de
sentido de orden cultural como cualquier otro. En
ese sentido, el concepto de poner orden al caos es un disparate,
me parece. Hablo de las categorías de comprensión del mundo,
como la filosofía de la pintura. El
forzar un orden en el caos es como intentar tapar la boca de
una olla enorme con una tapa más chica. No sirve. Ese
concepto del orden va a formar parte del caos también. Ordenar
el caos es un concepto profundamente reaccionario. La única
manera de entender el .caos es entender su plasmación de vida
y de órdenes que se van dando por un juego de estructuras. En
aquel tiempo me gustó mucho obras;
jugar con bastidores que se cruzaban y salían de su campo. En
ese sentido hay un tipo, un amigo psicólogo, Cristian Varela,
que en un trabajo que habla de mi obra como para relacionarla
con las instituciones. Un cuadro, al fin y al cabo que se va
de sí, que rompe con los parámetros iniciales pre-establecidos,
ofrece un concepto de ruptura de
lo institucional, un cuadro instala la creación de una nueva
institución pero móvil: La
pintura creo; es una manera de concebir, de hacer visiones del
mundo; en ese sentido, no puede dejar de plantear el
problema de la estructura
- La razón sería el. límite?
- No, la razón es un
fragmento que se quiere imponer como todo (duda, titubea). A
la razón, creo, se le escapa casi todo: Pero es necesaria para
la respuesta de lectura con
parámetros del mundo. Y bueno,
está bien. En la medida de los parámetros que se proyectan,
sirve al mundo, lo cual no quiere decir que sean ciertos esos
parámetros. Sirven para un funcionamiento. Casi
todas las categorías de la razón son categorías abstractas que
se han impuesto para un funcionamiento de relaciones entre los
seres humanos. Y gracias
a eso hay sistemas que han podido avanzar: convivencia democrática,
etc., etc. Pero no dejan de ser en realidad, en
el funcionamiento del mundo, un fragmento. El mundo, o la realidad
parecen ser más grande que la razón, aunque la razón esté incluida.
En los diarios vemos escapes
de los parámetros racionales. Cuando vemos que una mujer inteligente,
buena alumna, de 22 años, mata a sus dos hijos en función del
cálculo racional que a ella más le conviene, hay algo que se
escapa de la estructura racional.
El ser humano parece estar en batalla con lo racional, porque
lo racional no es más que una peluca artificial, puesta en la
totalidad del ser humano. "Seamos
racionales", se dice en una discusión, lo que da pie para
preguntarse si el resto del tiempo no lo somos. Está todo el
mundo, por suerte, forzándose a ser racional, pero lo cierto
es que la estructura general es mucho más compleja. En ese sentido,
hasta la poesía tiene que luchar contra las palabras para poder
hacerse a sí misma. La definición
que más me gusta de poesía es la de Aldo Pellegrini, que dice:
"La poesía trata de decir con palabras lo que las palabras
no pueden decir". Es eso: querer pescar aquello que se
escapa de los parámetros racionales.
A la manera de Pellegrini, podemos decir que la pintura trata
de decir con línea, espacio y colores lo que la palabra no puede
decir; y la música, a la vez, trata de decir con sonidos los
que las palabras no pueden decir. Los
creadores, entiendo que quieren aproximarse a entender el mundo
un poco más allá de la caparazón racional. Lo cual no quiere
decir que pretenden ser irracionales. El artista pretende ir
más allá.
Cuando Leonardo dice: "La pintura es cosa mental",
tenía razón, en ese momento tenía razón. Cuando Matisse dice
que la intuición es más importante
que la razón, también tenía mucha razón. Porque la cosa es mucho
más global. Creo que toda
afirmación es parcialmente cierta. El único error es que pretende
ser total. Es que toda afirmación -esto mismo que yo digo ahora-
está destinado a ser apenas un fragmento. Mi defensa de la totalidad
no deja de ser una fragmentación. Si
creo en la dinámica del caos es porque parcialmente los fragmentos
de la realidad se adelantan. En un momento se adelanta el fragmento
racional, en otro momento parece superado. esto se da continuamente
en el mundo donde se suceden los momentos más racionales, o
más salvajes, más mágicos...
En realidad, la humanidad trabaja como si fuese un solo cerebro
en la comprensión del mundo.
- Y en ese momento, hacia qué lado
se mueve ese cerebro? Qué es lo que está tratando de completar?
- Creo que hay demasiados
hilos sueltos en la conciencia que desconciertan a la gente.
Yo creo que en ese sentido, no se quiere asumir el caos. Sigue
siendo el caos una mala palabra, cuando as la única realidad.
Para mí es lo único que existe.
Ahora si empieza a entenderse conceptualmente que los hilos
sueltos, son los hilos sueltos, entonces se va a entender que
estos hilos sueltos no son tales y
están formando una estructura. En general se cree que los hilos
sueltos no pertenecen al tejido del orden y los dejan de costado.
Entonces, la realidad se escapa siempre. Y la realidad que se
le escapa a la conciencia al no asumir así las cosas,
es la realidad de sí misma. Esto
parece sanata filosófica, pero también lo he pensado en la pintura.
No creo ahora que como pintor he pasado a otro campo, al filosófico
y está acá macaneado, pero en ese caso también macaneo en todo.
Porque por ahí me arriesgo a equivocarme, pero esto que estoy
diciendo si lo pienso es porque en mi experiencia pictórica
lo comprendí así.
- No podemos definir lo que usted llama
caos, que parece una palabra oscura, como misterio?
- El misterio me suena a que todo me es ajeno. Es distinto el
concepto de misterio y el de caos. Caos es aceptar que todo
convive con flechas distintas. Creo en el caos. Cuando hablo
de caos duda, titubea- es porque el mundo actúa de tal manera,
cuando aplica la grilla racional, que todo lo que queda fuera
de esa grilla lo llamamos caos, o mágicamente misterio. Pero
en realidad, si algo queda fuera de esa grilla, que
la grilla es chica, entonces pienso, por qué usarla todo el
tiempo, por qué aplicar permanentemente la grilla?
Eso que se rechaza porque queda afuera, el caos, entendámoslo
como sistema y de esa forma entenderemos una cantidad de cosas.
Esto, qué tiene que ver con la pintura? Que la pintura tal como
nos la enseñaron en la tradición y demás, por su poder de dar
imagen, tiende a relacionarse con la imagen total del mundo,
pero que está dado -implícitamente- no por
la anécdota que puede ser mínima, sino por la estructura de
la obra; uno pasa de parámetros muy racionales -eso que les
gusta enseñar a los profesores de las academias- a parámetros
abiertos que tiene que ver con una estructura dinámica. Como
yo he elegido éstos últimos, pero los he elegido conscientemente,
eso aclara la palabra caos.
- Un artista no es quien rompe esos
parámetros?
- Continuamente. Creo que en la medida en que todos los parámetros
se van rompiendo, se van edificando otros nuevos y hay todo
un sistema por encima de todos los órdenes parciales que siempre
se está haciendo -que es el sistema de comprensión de la estructura
total- y por ello, en cierto modo, la marcha de esto, el caos
se va asumiendo. No sé si me entienden?
- Esto último más o menos.
- Es que es una marcha, una marcha dinámica. Es un proceso de
distintos órdenes y visiones de órdenes que se reemplazan. Cuando
nace el cubismo es una salvajada para la comprensión del mundo,
entonces bueno; muy bien, el cubismo, ahora es aceptado, hasta
se utiliza en publicidad
como código de, circulación. No obstante, llegan otros que quieren
hacer del cubismo una cosa rígida, estructurada, quieren cerrar
ahí. Pero siempre se escapan propuestas novedosas; porque ellas
son comprensiones de los hilos sueltos.
Hay una relación de la pintura
con la música. La música tiene en común con las palabras, el
sonido, pero se escapa de los nombres de las cosas y va al campo
de lo abstracto. La pintura puede ir de su naturaleza abstracta,
de línea, espacio, color, hacia el campo literario en la medida
que nombra y cuenta.
Antes se partía de que la naturaleza de la pintura era el relato;
ahora existe conciencia de que no es el relato, aunque el relato
no está descartado. Porque la pintura es por naturaleza abstracta,
pero el mundo que nos rodea es figurativo y nosotros mismos
somos figurativos.
Creo que la pintura está condenada a la representación, esto
no quiere decir a la representación como concepto que teníamos
en el siglo pasado. Pero todo lo que se hace en pintura es representación,
incluso los que crean que no lo hacen y hablan por ejemplo de
presentación, como se llama al arte concreto.
El arte concreto es totalmente abstracto. Creo en la paradoja.
Mucho. Creo en el sistema de las palabras, la única forma de
entender es a través de la paradoja.
- En su último trabajo sobre el Descubrimiento
de América, su visión es paradojal...
- Totalmente, por eso se llama "A
Oriente por Occidente". Es un trabajo sobre el primer viaje
de Colón; para saber sus intenciones de ese primer viaje. La
idea fue entender cómo nuestra suerte estaba echada, sí, echada,
desde ese primer viaje.
Y cómo una cantidad de paradojas se han mantenido; todo, este
es un razonamiento latente, está en el origen. Por ejemplo;
aquello de que la intención fundamental es la evangelización
y lo primero que hace Colón es implantar la esclavitud. Ni bien
llega a la Española, queda maravillado Colón, y habla del paraíso
terrenal. Y vuelve y escribe; "Los hombres que ahí quedan
son suficientes para destruir cualquier tipo de amotinamiento".
Lo cierto es que en dos años la población de La Española se
redujo -según cifras del hijo de Colón, Hernando Fernando- a
dos tercios. Algunos historiadores hablan de un tercio. De todos
modos es una salvajada una cosa como la otra. Todo esto antes
de los Cortés, los Pizarro y
demás.
- Cuál es el cuadro que le falta pintar?
- Me falta muchos cuadros pintar, pero no los puedo contar
en palabras. Concibo o puedo concebir en el momento, en el acto
de pintar.
Después de mi última exposición: Jeroglíficos de las Cavernas
de Buenos Aires ( 1992), no he pintado mucho, sólo cuadros que
son derivados de otros cuadros. Creo que voy hacia una etapa
nueva que probablemente busco la manera de concretar. Hay dos
tipos de pensamiento: unas preguntas, hechas de palabras que
buscaré su respuesta en la pintura. Esas preguntas aún no están
formuladas, pero tienen que ver con dos o tres cosas que siento;
una es la relación entre las partes y el todo, entre los fragmentos
y la continuidad.
La otra es la presencia de lo ausente. Cómo contestarlas? No
sé, pero esos son mis pequeños desafíos.
- Diez años sin pintar. En ese tiempo extrañaba la pintura porque
era una excelente terapia para usted, dijo en algún reportaje.
La creatividad es curativa?
- Ante todo te aclaro que cuando dejé de pintar,
asumiendo la concepción del caos, viajé para la realización
de instalaciones que eran muy complejas de hacer y deshacer
permanentemente. Pero siempre estuve en el campo de la pintura.
En esa época, lo que yo llamaba terapia, ahora lo llamo lenguaje.
Evidentemente, la gente necesita comunicarse, que no es con
los otros como se cree, sino comunicarse con el mundo, entorno
y con uno mismo a fondo, y si el que está enfrente lo entiende,
magnífico. Hay que ser sí mismo, y el otro se anota o no se
anota.
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