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Suzana Stroke
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De pronto
las
cosas pequeñas no
importan,
lo que importa realmente es poder ver
el brillo
de la alegría
en los ojos
del otro. Todo
esto es mágico y no dura.
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Pocas veces
las parejas asumen
que la relación sexual no va bien, es
como una vergüenza muy grande,
e intentan culpabilizar
al otro,
o
simplemente olvidar.
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Cuando
se pierde
el empuje sexual más joven no se sabe qué hacer con
eso, parece que ya se terminó
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A veces pensamos
que es más fácil “estar con Dios” que con un semejante,
pues Dios
no nos confronta
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Confiamos
en que
tú me quieres bien
y yo te quiero bien. Eso es real, esa es la base.
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Suzana Stroke
nació en Hungría, y creció en Brasil donde vivió la mayor parte de su
vida.
Se recibió en Ciencias Matemáticas en la Universidad de Brasil (Río
de Janeiro, en 1965).
Desde 1979 viene dedicándose a la tarea como psicoterapeuta, formando y supervisando
profesionales.
Fundadora y
directora (juntamente con el Dr. Alaor Passos) del Centro Cultural de
Investigaciones
y Desarrollo Humano en Belo Horizonte.
Master teacher
del Proceso Hoffman de Cuadrinidad, habiendo trabajado con más de 2.000
personas a través de este método. En los últimos 15 años trabaja más
específicamente con parejas
y armonización de equipos profesionales,
visitando diversos institutos en varios países.
Es colaboradora y discípula
de Claudio Naranjo, participando en los programas SAT (en Europa
y Sud
America).
Te has dedicado profesionalmente a trabajar para restablecer el vínculo
amoroso en las relaciones parentales, a través del Proceso de
Cuadrinidad (proceso Hoffman). Más tarde extendiste tu trabajo para
restablecer este vínculo en las parejas, a través de tus talleres de
pareja y de sexualidad.
¿ Qué tienen en común estos trabajos?
Lo que veo en común es que las personas pueden vivir con más aceptación,
tranquilidad, menos peleas, guerras y más comprensión, y de ese modo cada uno se siente mejor en
la vida. Mi percepción es que el proceso Hoffman resuelve mucho a nivel
individual, abre un deseo de desarrollo espiritual
y mejora muchísimo la relación entre padres e hijos, pero
entonces la neurosis florece en la pareja más que nunca. La persona se
da más permiso y ve más cosas en sí misma, pero también las ve en el
otro. De allí empieza un juego de poder en torno a quien está más
“avanzado.” Entonces la crisis se instala con más facilidad. De
esta constatación surgió mi trabajo de parejas. Y el trabajo de
sexualidad surgió como un deseo de profundizar (ya que en los trabajos
anteriores no hay tiempo suficiente) en un área muy importante a nivel
individual y de pareja que está lleno de tabúes y prejuicios.
Como ves el enamoramiento, ¿tiene que ver con creer que hemos
encontrado aquello tan incondicional que esperábamos encontrar al nacer
y no tuvimos?
No se busca de una manera consciente. Enamorarse es una de esas cosas
que ocurren en la vida y te abren la posibilidad de vivir algo necesario
para poder seguir. Es encontrar en el otro algo que te abre el corazón,
y todo cambia. Hay más capacidad de aceptación. De pronto las
cosas pequeñas no
importan, lo que importa realmente es poder ver el brillo de la alegría
en los ojos del otro. Todo
esto es mágico y no dura. Es algo que está en la creación como el
medio a través del cual se posibilita un encuentro. Un encuentro que
después se convierte en trabajo, y ahí aparecen los problemas, que, si
bien aprovechados, pueden llevar a una evolución, en vez de simplemente
salir buscando el estímulo de un nuevo enamoramiento o “estado de
gracia.”
A pesar de la dificultad, las
crisis y los fracasos, ¿qué crees que moviliza en el hombre y en la
mujer la tendencia a vivir en pareja?
R-
Existen la complementariedad, las diferencias que se suman, hay todo un
potencial de poder realmente realizar algo mayor en la vida. Siento que
esto es lo que nos hace unir, ya sea en la pareja o en el trabajo. No es
frecuente que la gente trabaje sola, busca socios, se agrupa.
Personalmente, cuando hago trabajos en grupo prefiero muchísimo más
trabajar en equipo. Me da más seguridad, tranquilidad, alegría
y dinamismo. Están los problemas de competencia y todo eso, pero aún
así siento que vale. Nos buscamos porque la vida ya nos apunta que
solos es mucho más difícil. Hay personas
que eligen la soledad y se sienten más seguros solos, pero yo
pienso que es una opción más cobarde. Es como aceptar algo menor donde
no haya tantos riesgos. La mayoría
de las personas que están solas priorizan no tener problemas y mantener
el status quo. Pero la gran mayoría sigue buscando encuentros a pesar
de las peleas y separaciones, con
la esperanza de que algo por ahí
pueda resultar en avance y aprendizaje. La evolución para mi es con y a
través de otros. Más en la pareja porque lo que ocurre en una relación
de pareja no ocurre de otra manera: la intimidad, el día a día , las
manías ... Todas nuestras cosas aparecen en una relación de pareja y
estamos mirándonos, queramos o no. Es la gran posibilidad de cambio.
Pero es difícil y no siempre podemos.... ! los fracasos ahí están ¡
(risas)
Parece que muchas de las dificultades que hay en una relación de
pareja arrancan de la confusión, de la dificultad para distinguir entre
entrega y sumisión o dependencia. ¿Dónde están los límites?
Para mí la entrega involucra una
decisión personal y en esa decisión hay independencia, no dependes de
otro para entregarte, no depende de que el otro sea de una determinada
manera. ¡Bueno, en cuanto teoría ! (risas).
En la práctica es un proceso lento. Si existe la intención
de entregarse realmente en una relación
y se está lo más abierto posible ,entonces en cada momento uno va
viendo como no es, como la intención no se cumple, y que cada vez
tienes que confrontar cosas que antes no se tenían como obstáculos. La
idealización de la entrega no corresponde a la realidad del día a día,
pero es un proceso. En una relación de pareja ocurren cosas continuamente.
A veces uno imagina que se ha llegado a un punto final, y no, siempre es
un punto y aparte. A veces uno está dando vueltas a las mismas cosas
desde diferentes ángulos y ocurren otras cosas
que le llevan incluso a revisar lo anterior.
También
hay tendencias, hay personas con más tendencia neurótica a la
dependencia y otras a la independencia. Está la persona que se fuerza a
ser independiente tornándose más dura y más incapaz de ver al otro,
que impone un montón de cosas y hace los juegos que le hacen posible
manipular para que la otra persona esté ahí y le permita jugar su juego de independencia.
Todo
esto está dentro del proceso humano individual y en la pareja aparece
con más fuerza. Si hay una persona que tiene tendencia a la
independencia y otra a la
dependencia, ahí se encuentran y hacen el enganche. Pueden seguir la
vida aparentemente muy bien , cada uno está viviendo a tope su rol.
Pero si uno de ellos lo confronta y dice que no quiere seguir así,
entonces surge la crisis.
¿Qué es ser independiente o dependiente?
R-
Para mí ser independiente es no estar enganchado en lo emocional con el
otro, no en hechos como
salir solo o viajar. En una pareja ocurren frecuentes
enganches por celos, sean las personas dependientes o independientes. En
la base de los celos está la inseguridad, que se torna aparente en la
relación misma, y la persona ni siquiera se da cuenta. Inseguridad
acerca de si el otro nos quiere realmente, o si uno es suficiente. Yo
misma dije durante muchos años que eso a mí no me ocurría, pero después
cuando acepté que sentía celos, tuve que aceptar mi inseguridad, mi
dependencia del otro y un montón de otras cosas. Lo pasé bastante mal,
pero lo confronté, hasta que llegó un punto en el que me
relajé, “bueno
eso es lo que hay y vamos a vivirlo hasta el momento en que pueda ya no
estar”.
Por tu experiencia en el trabajo, ¿qué papel crees que juega la
sexualidad en una relación?
En general hay puestas muchas expectativas en la sexualidad como el
punto más alto, el punto que cuaja la relación, y hay mucha frustración
porque hay mucho desencuentro, muy poca experiencia real de cómo llevar
una sexualidad sana. Y poca
paciencia, principalmente en el hombre, para dar a la mujer el espacio para un encuentro más íntimo. Es
increíble la poca información y la poca claridad que tienen, incluso
los más jóvenes,
en lo referente a qué es una sexualidad sana. También hay poca
capacidad para ver qué es lo que no funciona y porqué. Y está también
la influencia de las ideas que tenemos de cómo debe ser el hombre y cómo
debe ser la mujer.
Pocas veces las parejas asumen que la relación sexual no va bien, es
como una vergüenza muy grande, e intentan culpabilizar al otro, o
simplemente olvidar. Pero una relación sexual no va bien
cuando hay desencuentro
(o desinterés), y poca claridad respecto a cómo es una relación sana
en la pareja. De nada sirve leer mucho, o tener mucha información si no se tiene el coraje de afrontar los hechos (incluso, y
principalmente, detalles aparentemente poco importantes).
Vemos por el trabajo terapéutico y
por nuestra propia experiencia que hay mucha necesidad de deseo y
cómo se juego con ello. ¿quién lleva la iniciativa? ¿Quién desea más
veces? La necesidad de sentirse deseado a veces es más fuerte
que el propio deseo, y se usa como forma de sentirse importante para el
otro. ¿Cómo ves tu eso?
Eso es verdad ¡! Y es un juego peligroso, pero con el tiempo y el
compromiso con el trabajo, las personas se cansan de tanto desgaste,
entonces empieza un tiempo de aceptación.
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Cuando eres joven la sexualidad ocupa demasiado espacio, es una energía
que te lleva, que te arrastra. A medida que pasa el tiempo se va
transformando en otras cosas.
¿Cómo
transitar hacía otras cosas?
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Cuando se pierde el empuje sexual más joven no se sabe qué hacer con
eso, parece que ya se terminó. Pero no se trata de una transición a la
edad o a la convivencia, sino de una oportunidad para explorar una
sexualidad diferente. Se puede transitar juntos y encontrar algo que es
muy satisfactorio, pero hay miedo. Principalmente el hombre se asusta
muchísimo y busca otras experiencias para confirmar que es hombre, para
sentir que es válido, y pierde tiempo en eso. Ahí la pareja entra en
crisis por la incapacidad de reconocer
los cambios y por el apego a lo que ya pasó.
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¿Cómo transformar la sexualidad en la pareja en búsqueda de la plenitud
espiritual?
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La sexualidad se puede vivir a solas, pero cuando se vive de a dos eso
puede ser un camino en sí mismo. Ya conocemos los tantras de la vida,
etc., pero para mí es un
nivel posterior, cuando ya se ha pasado por y aprendido con los otros
niveles. Hay algunas personas que quieren llegar a la plenitud
espiritual a través del sexo sin haber resuelto las cosas más
cotidianas o los encuentros sexuales desde el lugar dónde están.
Pretenden llegar al camino espiritual (a través de la sexualidad) sin
antes haber podido vivir la sexualidad común y corriente.
Yo
siento que la relación sexual tiene su lugar, y todavía para mí es
una incógnita ¿Qué es? ¿por qué es tan fuerte? ¿por qué mueve
tantas cosas? ¡Quiere
decir algo! ¡Y este algo
para mi está en estudio !(risas) Aún estoy buscando las respuestas.
Ese
encuentro que buscamos de plenitud con Dios, esa unidad con el todo
pienso que sólo es posible a partir del momento en que te puedes
encontrar verdaderamente con el otro. Entonces es posible. Si eso ocurre
sin las dependencias y las demás cosas que hablábamos, entonces este
camino se va abriendo hacia un encuentro de otro orden. A veces pensamos
que es más fácil “estar con Dios” que con un semejante, pues Dios
no nos confronta, o por lo menos, eso no ocurre en nuestros intercambios
con un Dios hecho a nuestra manera (hay muchos engaños en esto de
“contactos espirituales”).
Algo
que siempre digo en los grupos es
que “cuando uno puede
realmente dejar de lado sus cosas y estar más bien cuidando en
vez de cuidarse, y el otro cuida en la misma medida, es cuando las cosas
funcionan mágicamente, desde un lugar de verdad y no por una necesidad
de “no puedo vivir sin ti”. Es super difícil,
lo veo como un camino de todos los días, pero el problema
central en la pareja es el egocentrismo (a pesar de que hay personas que
son aparentemente “para el otro,” pero ya sabemos que esto esconde
el “dar para recibir”). Si estamos teniendo que cuidarnos porque no
confiamos en que otro nos cuide, o si no tenemos energías para
cuidarnos ni queremos hacerlo porque estamos esperando que nos cuiden...
y para qué entonces voy yo a cuidarle, y ahí en ese juego no hay
realmente pareja. Aún nos estamos preparando para el día que dejemos
de estar peleando y esperando.
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Para terminar ¿Qué crees necesario para que una pareja crezca y se
desarrolle?
R- La
aceptación de que cada uno
es como es. Parar de pelear por querer cambiar al otro para que
corresponda a tus ideales. Y también comprender que la
diferencia complementa, la diferencia ayuda a que surja algo mejor y
mayor que uno solo. Estar disponible
para ayudar, mostrar, aportar cosas, porque queremos en dado
momento mirar los dos algo de uno que es importante cambiar, y no desde
que tengo que cambiar porque es tu necesidad que lo haga. Es diferente
la manera de ponerse. Si tú me dices “tengo un problema serio con mi
agresividad”, los dos
miramos juntos y buscamos una alternativa más constructiva. Eso es
amistad, más que otra cosa, es amistad en la relación, es poder
confiar en el otro y poder sentir que el otro está por tí. El camino
de evolución de la pareja es a partir de la confianza. Confiamos en que
tú me quieres bien y yo te quiero bien. Eso es real, esa es la base.
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