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El Dr. Friedrich Perls
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Es
poca la gente importante a quien todo el mundo llama
por
su primer nombre, como ocurría con Fritz en California durante los años 60. Es cierto que
hablamos
de Leonardo y de Miguel Angel, de Moisés y Julio Cesar, y tantos otros
de la antigüedad y del Renacimiento; pero aún durante los años del
florecimiento
de la contracultura era inusual hasta para un moderno. Y significativo. No
cabe duda
de que cuando Gaines llamó a su libro "Fritz" y no
"Friedrich Perls" lo hizo
con plena conciencia de cuánto expresaba con ello el espíritu del viejo
maestro
a quien la familiaridad de ninguna manera quitaba autoridad y cuyo
ascendiente
no precisaba apoyarse en fórmulas autoritarias ni prestadas.Hace
sólo algunos días me contaba un colega norteamericano cómo Isadore From
(quién desaprobaba vehementemente ese "Fritz"), argumentaba
que debía llamárselo "Friedrich".No
es de extrañar, ya que el mismo From pretendió que Fritz había
degenerado al trasladarse a California, y detestó a los gestaltistas de la
generación siguiente. |
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No creo que From sospechara del salto que dio
Fritz al dejar
atrás el Dr. Friedrich Perls, ni la fenomenología viva que encontró
cuando dejó
de interesarle la teoría fenomenológica.Ahora que Luis Yacachury me
ha pedido algo sobre Fritz con motivo del lanzamiento
de una revista "Fritz-gestalt",
y aunque -en vuelo hacia la India y en vísperas de un período de retiro-
sólo puedo responder a su deseo con algo muy breve, quiero
por lo menos celebrar el nombre de la publicación. Pues me parece que la ortodoxia
de la gestalt de EE.UU. apenas reconoce a Friedrich. Aprovecho también la
ocasión para darme el gusto
de incluir con esta nota
la apreciativa
caricatura del irreverente maestro que ilustra un pasaje que he citado al comienzo de
"Gestalt sin fronteras" y que
la editorial Era naciente decidió omitir por no
arriesgar,
para no perjudicar la venta del libro en una era que tal vez no
acaba de nacer;
ese Fritz sin apellido, desnudo de teorías e iconoclasta: que ofendió a sus primeros
discípulos norteamericanos con la flasfema declararación de
que la teoría de la gestalt fuese un rollo elefantiásico "elephant shit", (a
propósito aunque "rollo" suene más civilizado que
"Bullshit" - literalmente: mierda de toro- me parece el
equivalente más justo de este término favorito de Perls).
Pero la grandeza de Perls fue que no estuviera sólo dispuesto a
herir el amor propio ajeno sino a cuestionarse profundamente a
si mismo.
Se puede pensar que al despojarse de sus antiguas vestimentas imaginarias
y mientras
se encaminaba a esa postura tan triunfadora de quien se apoya sobre
sus propios pies,
debe de haberse sentido a ratos muy incómodo.
Así, se pregunta en su libro autobiográfico acaso no he sido "otro
charlatán judio más"
se refería nada menos que a Freud y a Marx -indudables genios y agentes de salvación
potencial- a la vez que charlatanes como él, solo que aquellos nunca llegaron a reconocerlo.
Es probable que ofenda a
algunos, al decir que Fritz fue un charlatán conciente, pero lo digo como un alto homenaje e imagino
que, entendiéndolo así, me hace él un guiño
de reconocimiento desde el otro lado.
Singapur,
27 de Enero de l995.
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